miércoles, 19 de abril de 2023

Miscelánea

  


Por James Cifuentes Maldonado 

 

 

Para bajarse la presión podría decirse que un partido de fútbol con Boca Juniors de Argentina, en el legendario campo de La Bombonera, es perfectamente  perdible, sin importar el rival y mucho más si quien está al frente en la cancha es el Deportivo Pereira, un equipo longevo, tradicional, muy querido en su plaza, que además despierta simpatías en muchos rincones de Colombia, pero que sin embargo nunca había ganado nada, hasta cuando esa noche fantástica del 7 de diciembre de 2022 le permitió a su hinchada tocar el cielo y alcanzar una estrella, instalando en su discreta estantería el máximo trofeo del fútbol profesional colombiano. 

 

En la víspera de semejante encuentro tuve la incómoda sensación de escribir esta nota editorial que estará publicada cuando ya el resultado Boca - Deportivo Pereira esté consumado y sea un capítulo más en la historia de nuestra divisa. 

 

Pero sí, seamos claros, realistas, perder con Boca Juniors es y será siempre previsible, sin importar el momento de la escuadra xeneize. Dentro de esta lógica, Empatar o ganar en la primera salida internacional, nada más y nada menos que en Argentina,  igualmente es y será un sueño para cualquier equipo de futbol que esté emergiendo de la parroquialidad de su país para presentarse en lo más alto de la escena continental, como lo es la Copa Libertadores de América. 

 

La cosa es más o menos de esta dimensión, Boca Juniors, ese equipo tan cercano a nuestros afectos, como lo es en general el futbol argentino donde han figurado muchos colombianos, tiene en su haber 35 títulos de liga nacionales, 22 internacionales, entre ellos 6 Copas Libertadores y 3 copas intercontinentales de clubes.  Esto nos da una idea de lo que significa para el Deportivo Pereira hacer su debut en la Libertadores precisamente con Boca.  Algunos dirán que en Suramérica hay equipos más notables o ganadores, y yo les diré que sí, pero no son Boca. 

 

El “Grande Matecaña” se catapultó a la gloria en cuestión de dos años, que coinciden con la llegada del estratega Alejandro Restrepo, responsable en gran medida de lo que hoy estamos viviendo, esta incontenible epidemia de fiebre roja y amarilla que ha contagiado a los hinchas y hasta los que no lo son, porque el Deportivo Pereira es una parte muy significativa de la marca de ciudad que se ha venido construyendo. 

 

El hecho de que haya sido justamente el profesor Restrepo quien haya posibilitado todas estas dichas no es casual ni arbitrario y tiene que ver con la probada capacidad de ese profesional de armar, sintonizar y sacar lo mejor de los equipos que dirige, partiendo de los recursos disponibles, hecho que quedó confirmado cuando en 2023 le ha tocado afrontar el torneo apertura con un plantel renovado en un 70%, porque el equipo campeón fue desmantelado y los resultados, aunque no son los mejores, muestran un nuevo proceso que va por buen camino. 

 

AdendaCelebro la determinación de la alcaldía de Medellín de no prestar el Estadio para el partido de Nacional en copa, a raíz de los recientes desmanes en ese escenario. Es un doloroso precedente que avisa a todos clubes y a todos los hinchas sobre sus responsabilidades. La pasión y las rivalidades no pueden ir más allá de lo deportivo.  La violencia por el futbol no se justifica. 

miércoles, 8 de marzo de 2023

Miscelánea - Mujeres

  


Por James Cifuentes Maldonado 

 

 

El 8 de marzo se conmemora una lucha que no ha debido ser: la reivindicación de los derechos civiles de la mujer, de la mujer trabajadora; porque, por increíble que nos parezca ahora, situados en la modernidad, el empoderamiento, el protagonismo y el liderazgo de las mujeres de hoy, hace apenas un siglo era impensable.  

 

Hay que tener claro el verdadero sentido de la fecha, aunque por motivos comerciales y románticos se haya vuelto la extensión del día de San Valentín, propicia para regalar rosas y chocolates, poniendo de presente que me parece bien; ya no peleo con eso como lo hice hace 8 años cuando escribí la primera versión de esta nota que hoy reconsidero.  

 

En el fondo de mi razón, que no de mi corazón, me sigo resistiendo a esa corriente de pensamiento desde cuya perspectiva se ve a la mujer como un ser "especial", enfatizando en las comillas, como si fuera desvalida, con una connotación eminentemente sexista, de particular consideración.  

 

Bajo esta visión, hasta mediados del siglo pasado, que no hace mucho, se tenía a las mujeres como un grupo de seres discapacitados jurídicamente hablando, inhábiles para ejercer derechos económicos y políticos, lo cual, por suerte, cambió de la mano de la democracia. Aunque el actual estatus de las mujeres constituya sin duda una conquista social, yo me siento extraño haciendo tal afirmación, ya que no se trata de un botín ni de un regalo, no es una condescendencia, es un mínimo natural y obvio que todas las sociedades deben tener.  

 

Yo no creo que la mujer sea, por principio o por definición, débil y vulnerable, como en la práctica termina haciéndolo parecer el despliegue mediático y del comercio, y por eso me cuesta asumir el 8 de marzo como un evento de un día, como una mera fecha en el calendario en el que las mujeres tienen su reconocimiento y su espacio, cuando en la realidad es que ellas son todo, como dadoras de vida, como motor de la familia y como arquitectas de la sociedad.   

 

Destinar un solo día para conmemorar unos, y celebrar otros, la importancia y el valor de las mujeres, es un contrasentido, un absurdo en el que yo mismo incurro al escribir estas líneas, es perpetuarnos en su discriminación, porque no es necesaria una apología de la mujer.  

 

En el continente que nos ha tocado nacer, por fortuna, creo yo que las mujeres tienen su lugar y su espacio plenamente reconocido, por el avance de la civilización y por el terreno que se le ha ganado a la ignorancia manifestada en la cultura machista de nuestros ancestros. Ruego para que la apertura y la consciencia sobre la dignidad de la mujer y el respeto que hoy le profesamos en occidente llegue a otros confines del planeta donde pareciera que el tiempo se detuvo, países en los que, desde niñas, las mujeres siguen siendo víctimas de brutalidades y vejámenes en el nombre de Dios, la política y la fe.  

 

Mujeres, no son una costilla, no son de barro, no son la primera ni la última, no son un complemento, no son un milagro, no son una fiesta, no son una flor, no son una canción, no son un poema, no son una frase, no son un predicado, no son una ley que pretende reivindicarlas, nivelarlas o protegerlas, … simplemente son … y nosotros, los hombres, no somos la otra mitad, simplemente somos, por ellas.  

jueves, 2 de marzo de 2023

Miscelánea - Una generación explícita


Por James Cifuentes Maldonado 

 

Las canciones, según la época, cantan el sentir popular, dan la idea de cómo era o cómo es el mundo en un momento dado; no se trata solo del ritmo de moda, se trata de lo que la gente quiere decir, canalizado por los autores y los intérpretes, con letras y estribillos que a muchos pueden llegar a incomodarnos, que nos llevan resistirnos y a no querer escuchar un determinado género, lo cual, valga la redundancia, solo es atribuible precisamente a la brecha generacional.  

 

La música es una de las tantas dimensiones que con el tiempo, cuando vamos entrando en años, van definiendo lo que en verdad somos, cómo nos comportamos y lo que esperamos de las personas que nos rodean, cuando nosotros ya hemos trasegado y hemos visto el mundo desde la ventana del pasado y nos abruma y nos indigna como se ve el futuro en la ventana del presente.  

 

Volverse viejo es entender lo tradicional; en el último tercio o cuarto de la vida abrazamos la moral, nos acordamos de Dios y por fin entendemos eso de ser godo que nos parecía tan increíble; en este último tramo nos radicalizamos en la concepción de lo artístico y sentenciamos que sólo es arte lo que nos gusta a nosotros, que generalmente está anclado a los momentos más intensos y felices de nuestro pasado, de lo cual la música es el más claro ejemplo 

 

Hace tiempo he venido buscando un rótulo para la forma en que las nuevas generaciones se comunican y creo que lo he encontrado; la actual es la sociedad de lo explícito. De hecho cuando navegamos en aplicaciones como Spotify nos topamos con canciones que llevan advertencias de tener contenido de ese tipo, explícito, y entonces uno se pregunta ¿y eso qué significa?  

 

La respuesta la encontramos en las letras de algunas canciones modernas, como ésta que cantan Becky G en colaboración con Bad Bunny:  

 

(…)  

A mí me gusta que me traten como dama … Aunque de eso se me olvide cuando estamos en la cama … A mí me gusta que me digan poesía … Al oído por la noche cuando hacemos groserías … 

(..)  

A mí me gustan más grandes … Que no me quepa en la boca … Los besos que quiera darme … Y que me vuelva loca … 

(…) 

 

Un fenómeno similar sucede con el cine y la televisión, en los cuales ya no se escatima en lo gráfico, y eso en principio nos choca; en una serie brasileña llamada Mirada Indiscreta, disponible en Netflix, se da una escena de sexo entre hombres que jamás había visto, y en la serie mexicana Señor Ávila, de HBO, me sobrecogí viendo a dos jóvenes descuartizando a su víctima intentando ocultar la evidencia de su crimen.  

 

Entonces ¿Qué hay con lo explícito? ¡Pues nada!, la cuestión con las canciones no son sus letras, ni el problema de la televisión son sus imágenes crudas; el detalle consiste en entender que todo lo que dicen y muestran es real, que en verdad sucede, como el sexo entre una niña y un viejo o la violencia de los descuartizados o de una joven muerta y empacada en una maleta, así no lo queramos oír ni ver.  

 

Al son de las canciones de moda y bajo la lente de las películas de hoy, la vida y el mundo no son mejores ni peores; los jóvenes lo tienen claro y por eso llaman las cosas por su nombre, casi nada los impresiona y muy poco los enternece, por eso “las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan”.  


miércoles, 15 de febrero de 2023

Miscelánea - Minicrónica de un abogadosaurio

 


Por James Cifuentes Maldonado 



Por suerte o por desdicha, en mi adolescencia, que jamás fui consciente de dicho estado, como si lo soy ahora en la crianza de mis hijos, jamás tuve el predicamento de pensar qué quería estudiar o sobre qué carajos quería ser en la vida, sencillamente porque no había lugar para lo uno ni para lo otro. Luego de la muerte de mi padre, mi madre a duras penas logró asegurarnos un techo escriturando la propiedad de una mejora en un barrio de invasión en la Ciudadela Cuba, y allí todos los días ella se jugaba el coco para que comiéramos los 3 golpes, trabajando por migajas en casas de familia, en hoteles y en restaurantes; hubo una época en que no le alcanzó y fuimos socorridos por la generosidad de una mano amiga.   

 

En mi juventud estudiar era un sueño, tanto por la pobreza en mi casa como por el hecho de que la salud y la educación no eran políticas públicas, no eran la prioridad del Estado como lo son ahora cuando a los chicos en las veredas más apartadas los recogen en confortables busetas y nadie se queda sin atención médica, así sea por el SISBEN, que puede llegar a ser mejor que el régimen contributivo.  

 

A los trompicones uno lograba sacar la primaria y, haciendo maromas para los cuadernos y los libros de texto, nuestros papás nos sacaban como ilustres bachilleres; de ahí en adelante, a muchos nos tocaba buscar la forma de vincularnos al mercado laboral como fuera y en lo que fuera, generalmente en la informalidad vendiendo cosas en la calle, puerta a puerta o en trabajos de verdadera explotación, como cuando trabajé en la ebanistería de William, el costeño de Lorica, al que jamás le entendí lo que decía porque hablaba muy rápido y quien nunca me pagó los cien pesos diarios que me prometió por lijar las sillas de mimbre que fabricaba. 

 

Con estas limitaciones, me gradué del colegio, en la nocturna, para orgullo de mi mamá, quien, en la celebración, tomándonos un jugo de lulo con pandebono en la plaza de Bolívar, patrocinado por mi padrino, Nemesio, que era sastre y lo sigue siendo, me dijo: ¡mijo hasta aquí lo traje!  Antes de eso, una noche en clase de ética un profesor, que medía como 2 metros, mal geniado y de toscas maneras, dándonos el curso del pre-ICFES, nos dijo a los estudiantes, que él no sabía cómo putas íbamos a hacer, pero que teníamos que llegar a ser profesionales, que quizás para nosotros era muy difícil, pero que valía la pena intentarlo, que por lo menos averiguáramos.  

 

Envalentonado por mi profesor, un día le pregunté a un señor que coordinaba un programa de juventudes en la Gobernación de Risaralda, qué carrera podría estudiar, qué a cuál universidad podría ir; ese señor me habló de la Universidad Libre donde, con 23 años cumplidos me inscribí, pasé el examen de admisión y me hice abogado, una profesión que no sabía que existía y de la que vivo hace 25 años. ¿Cómo lo hice? solo les diré que el primer año lo pagué con las ganancias de una rifa y de ahí en adelante todas las matrículas fueron financiadas firmando letras en la tesorería.  

 

Los jóvenes de hoy también tienen sueños, pero son distintos a los míos, ellos ya no quieren estudiar, la tecnología ya les dio todo lo que necesitan, ya no quieren salvar el mundo, sólo influenciarlo ... ellos quieren ser Youtubers y graduar al resto de la humanidad de dinosaurios.


miércoles, 8 de febrero de 2023

Miscelánea - Oteando el panorama de las próximas elecciones para la alcaldía de Pereira.

 


Por James Cifuentes Maldonado


No mantengo muy al tanto del que llaman el “cotarro” político en mi tierra, pero sin duda que es un tema que nos toca a todos y del que hay que hablar. Pareciera que la mayoría de los aspirantes ya se ha lanzado al agua y existe un escenario más o menos claro de cómo y con quiénes va a empezar a desarrollarse la carrera por la Alcaldía de Pereira. Aquí les dejo mis impresiones. 

El camino empedrado para la continuidad de El Cambio.  

Así como el zodíaco obedece a épocas y eras que se traducen en el dominio o el mayor ascendiente de un determinado astro o constelación, en política también hay períodos en los que ciertos partidos, movimientos o fenómenos electorales tienen su apogeo y su declive. 

En Pereira, si la lógica impera, pudiéramos estar asistiendo al relevo de poder que debería darse luego de los 8 años del denominado “Gobierno de la Ciudad o del Cambio”, de muy buen sabor en el primer cuatrienio en cabeza de Juan Pablo Gallo y de sensaciones mixtas en el caso del período de Carlos Maya, con un estilo menos impactante, más pragmático. 

Aunque el balance del “cambio” es positivo, no se puede negar que hay un desgaste propio del tiempo y un desgano, atribuible más a las actitudes de los primeros anillos de esa exitosa empresa electoral, que acumularon mucho poder, y no tanto a la gestión de los dos alcaldes. Por consiguiente, existen fuerzas nuevas que se vislumbran incontenibles que amenazan las posibilidades del concejal Maicol Lopera, que me parece un gran señor, un formidable candidato y al que espero le vaya muy bien. 

Martha Alzate, una candidata rogada y de kilates. 

Desde hace años viene sonando la ingeniera Martha Alzate como alcaldesa de Pereira, de hecho, nunca había visto una campaña de expectativa tan bien recibida y de tan larga duración, pero ya está, Martha Alzate ya le dijo sí a ese anhelo de sus amigos, que ahora es su propio sueño; un proyecto que emerge como una bocanada de aire fresco y una excelente alternativa para todos los pereiranos. 

Además de ser una persona muy técnica y seria, le antecede el prestigio de la otra Martha, la Bedoya, que gobernó de 2002 a 2004, siendo la suya una administración muy recordada por el avance de la ciudad, especialmente en temas de ordenamiento territorial sobre los cuales, por cierto, dudo que haya alguien más preparado que Martha Alzate; le auguro éxitos; Pereira se merece una candidata como ella y ella es digna de la oportunidad. 

El sector alternativo y su disparo con regadera. 

Yo imaginé a la Alianza Verde pisando muy fuerte en la pugna por la alcaldía, encabezada por Carolina Giraldo o Alejandro García, las grandes vedetes electorales de los pasados comicios, pero eso ya no va a ser, y en su lugar se habla de 4 precandidatos que no conozco, que reflejan la falta de norte y de cohesión en esa coalición, que podría posponerle la llegada al tercer piso del palacio municipal. 

Una campaña para hacer la catarsis. 

Sigo pensando que Mauricio Salazar se negó a si mismo la posibilidad de ser el alcalde entre 2020-2023; tenía la ventaja de su pinta, un buen equipo encabezado con lujo por su esposa María Irma y gozaba de gran aceptación en la base popular, pero la agresividad de su campaña, especialmente en redes sociales, incomodó a muchos que a la hora de votar cambiaron de parecer. Algunos lo dan por quemado, yo le doy el beneficio de la duda. 

Azul profundo. 

Por los lados de los azules, una figura muy promisoria de los conservadores como Steven Cárdenas, que se mueve mucho, aun me parece verlo en Expofuturo, como gato patas arriba peleando, voto a voto, su silla en el Concejo Municipal en los escrutinios de las pasadas elecciones; tiene las ganas y la fuerza de un equipo de muchachos disciplinados y llenos de energía, le vendría bien el respaldo unísono de las jerarquías de su partido. Por lo pronto, en un recorrido por el corregimiento de la Bella, vi al combativo concejal Steven haciendo la tarea, chupando polvo y sol, entregando volantes y tocando las puertas de la comunidad. Así se hace. 

Un “Gallo” tapado. 

Aunque no lo ha anunciado públicamente, entiendo que Carlos Andrés Hernández Zuluaga, en su momento importante alfil del equipo del Cambio, exsecretario de Vivienda y exsecretario de Gobierno, e incluso con funciones de alcalde municipal en los tiempos más aciagos del fin de la administración de Gallo, con un desempeño importante y no muy bien reconocido en sus propias huestes, ha venido haciendo acercamientos por su propia cuenta para hacerse contar. Además de juicioso columnista y conocer los avatares de la función pública, por su paso como Registrador Delegado, Carlos Andrés es un hombre fogueado, estudioso y muy comprometido, que quiere brillar con luz propia y tiene las condiciones; pensando con el deseo, espero que pueda tener el espacio, por los lados de la izquierda. 

En una próxima edición les daré mis impresiones sobre el proceso a la Gobernación de Risaralda. 

Nota. Al cierre de esta Miscelánea estoy viendo las desgarradoras imágenes del terremoto en Turquía y Siria; me quedé sin palabras.

miércoles, 25 de enero de 2023

Miscelánea - La razón no es enemigo de la fe

  


Por James Cifuentes Maldonado 


 

Siempre he mantenido un especial interés por el tema religioso, tratando de entender la religión, desde la perspectiva universal, como ese elemento antropológico, tan determinante en el desarrollo de todos los pueblos. Desde niño la formación que recibí provino del cristianismo en la versión católica y, a pesar de que con el paso de los años perdí la devoción, nunca me he sentido ajeno a la cultura cristiana, apegándome a las muchas enseñanzas que nos dejó Jesús y renegando de los exabruptos de la iglesia.   

 

Sobre el tema, comparto unas tesis del escritor español Rafael Narbona, con las cuales me identifico, esperando resulten útiles.   

 

LA RELIGIÓN DENTRO DE LOS LÍMITES DE LA RAZÓN 

 

1. El ser humano no puede prescindir de una dimensión espiritual, pero tampoco puede aceptar los mitos de religiones elaboradas hace dos mil años, cuando el conocimiento racional y científico era limitado e insuficiente. 

 

2. El cristianismo es nuestro marco cultural y merece ser preservado, pero necesita renovarse y actualizarse. De lo contrario, se convertirá en un fósil con un interés meramente arqueológico y residual. Una fe irracional y ciega es mera superstición. 

 

3. El pecado original solo es una metáfora. El episodio de la manzana simboliza el dolor que surgió en la conciencia cuando descubrimos nuestra finitud, un hallazgo que representó la escisión de la naturaleza como totalidad. No hay que hablar de pecado, sino de herida. 

 

4. La Biblia no es la palabra de Dios sino el diálogo del ser humano con el absoluto. Expresa una búsqueda, no un conjunto de verdades inmutables. De hecho, algunas de sus normas nos resultan hoy aberrantes. 

 

5. Dios no un ser inmutable y perfecto, sino una fuerza creadora que se objetivó en el mundo y con una historia que implica grandes transformaciones. Dios no es el mismo después de Auschwitz, el Gulag o Hiroshima. Un Dios vivo sufre, cambia, se aflige y aprende. 

 

6. El nacimiento virginal es un mito pagano. Hay muchos ejemplos: Perseo, Rómulo, Ra, Alejandro. Jesús fue el hijo biológico de un matrimonio judío. Su mayor hallazgo fue descubrir que el ser humano mantiene una relación filial con Dios, al que llamó Abba. 

 

7. Jesús murió por enfrentarse a Roma y al Sanedrín. Su mensaje fue altamente subversivo, pues rompió el vínculo de lo sagrado con el poder, describiendo a Dios como Amor y no como Omnipotencia. Dios no pide que lo adoremos servilmente, sino que amemos a nuestros semejantes. 

 

8. La muerte de Jesús en la cruz pone de manifiesto el compromiso de Dios con la libertad. La libertad es un bien absoluto. No se puede invocar a Dios para pedir obediencia ciega a un líder supuestamente infalible. La infalibilidad papal es idolatría, un dogma político. 

 

9. La resurrección, otra metáfora, simboliza el fin de la herida que se abrió cuando el ser humano descubrió su finitud. Al final de los tiempos, Dios absorberá todo lo bello y bueno, reconciliando al individuo con la totalidad. Solo el mal quedará excluido de este proceso. 

 

10. El sueño tradicionalista de una reevangelización del mundo está condenado al fracaso. La modernidad es irreversible. La espiritualidad del siglo XXI no puede abastecerse de mitos, sino de una nueva sensibilidad que respete escrupulosamente la libertad del ser humano.” 

miércoles, 11 de enero de 2023

Miscelánea - SIN PAR CARNAVAL, Riosucio y el diablo que todos llevamos dentro

Por James Cifuentes Maldonado 

 

 

SIN PAR CARNAVAL. Desde hace tres décadas dedico por lo menos un día para estar en el Carnaval de Riosucio; algunos se gozan toda la semana de programación y otros se preparan y viven ese acontecimiento durante los dos años que hay que esperar entre carnaval y carnaval.   

 

En efecto, todo ese despliegue de alboradas, de sonidos, de música, de luces, de fuego, de artificios, de desfiles de cuadrillas, de disfraces, de antifaces, de capas, de tocados, de galas, de maquillaje, de lentejuelas, de escarcha, de cornamentas y de ornamentos en todos los materiales, se hace visible durante el carnaval, al fragor de las notas del himno y del verbo de los matachines; pero ello no surge de la noche a la mañana, es el resultado del trabajo y la coordinación entregada y mística de cientos de personas, de familias y de comunidades enteras, de los que nunca se han ido de Riosucio y de los que regresan desde las colonias, de dentro y fuera del país, para decirle presente a sus tradiciones. 

 

El demonio, el patas, el putas, satanás, lucifer, luzbel, belcebú, son algunos de los casi 80 nombres que recibe el diablo o príncipe de las tinieblas, dependiendo de la cultura y del lugar del planeta donde se considere el antagonismo de la idea del mal frente a la idea del bien. En el mundo cristiano esa dicotomía se resume en los conceptos de la luz y la oscuridad, de lo permitido y lo prohibido, de lo virtuoso y lo pecaminoso, del cielo y del infierno, a donde iremos a parar, según nos comportemos. 

 

Lo más cristiano que existe es aquella máxima según la cual el que peca y reza empata, que precisamente sustenta la existencia de los carnavales, no siendo una coincidencia que todos ellos tengan ocurrencia durante La Cuaresma o antes de ella; por eso, muchos de los que se desenfrenan en los carnavales luego no tienen inconveniente en recogerse y hacer penitencia en Semana Santa, yendo en procesión, ya no bailando y cantando, sino rememorando el sufrimiento de la pasión de Cristo, para recuperar el favor divino.  Los que no van a los carnavales, repiten ese mismo ciclo, pero con mayor frecuencia, se condenan de lunes a sábado y se salvan el domingo, bien contritos, así sea en chanclas y en pantaloneta desde el atrio de la iglesia.  

 

Los que nunca han estado en el Carnaval de Riosucio porque, ajá, es la fiesta del Diablo, por puro prejuicio se han perdido de un evento que va más allá del jolgorio; así como dicen del Carnaval de Barranquilla, el que lo vive es el que lo goza; sólo se entiende si se está allá.  

 

Lo del Diablo, “su majestad El Diablo”, es una mera licencia, un símbolo, una expresión cultural de la libertad que los riosuceños se dan para disfrutar de la fiesta sin reparo, con total disposición y plenitud. Creo que le pidieron permiso al Diablo para divertirse, porque Dios, el bueno, no lo hubiera consentido. Y esa licencia se hizo costumbre, hace ya más de 100 años, como una forma además de resolver los conflictos entre nativos y colonos, entre los de arriba y los de abajo, yendo y viniendo entre sus plazas, la de San Sebastián y La Candelaria, al son de las chirimías, del frenesí de la danza y de los cuerpos, del bullicio que nos exorciza ese diablo que todos llevamos por dentro … y nos hace felices.