Por James Cifuentes Maldonado
Normalmente juzgamos el entretenimiento en las pantallas como algo fútil, frívolo o liviano, que pudiera ser prescindible o despreciable, y la verdad es que, indistintamente del tipo de contenido, el consumo es necesario. Yo, por ejemplo, no veo novelas, no soy afecto a la ficción y definitivamente no gusto del terror. Sobre este último género, creo que tengo una tuerca floja o algo así porque sin importar la calidad de la producción, el terror no produce nada en mí, salvo sueño y aburrimiento.
De las muchas formas de entretenimiento que tiene la industria audiovisual, me quedo con las series, especialmente cuando se basan en hechos históricos o en literatura como novelas o relatos épicos. Al respecto tengo mi propio escalafón que les voy a compartir:
VIKINGOS: Cualquiera diría que sólo es sangre, batallas y violencia de unos barbaros conquistando territorios, pero en realidad esta serie me ayudó a entender la carga espiritual de la religiones, por la forma en que se mezclan las culturas, la nórdica animista y liberal y el cristianismo precursor de la culpa, la penitencia y el perdón, llevado a Escandinavia, extraído precisamente de los pueblos invadidos y arrasados por los vikingos.
BREAKING BAD: Esta serie muestra con total explicités y crudeza, la transformación de un hombre bueno, el profesor de química Walter White, hasta convertirse en el más despiadado de los criminales, movido por objetivos en principio nobles, fabricar sustancias prohibidas, metanfetaminas, para financiar su tratamiento contra el cáncer, lo que luego, por su genialidad y “éxito” se sale de Control, convirtiéndolo en un ser inimaginable para el mismo y su familia. Esta serie, al igual que El Padrino y la Casa de Papel, nos pone a dudar sobre nuestra escala de valores y sobre el lado que ocupamos en el mundo, ya no sabemos quiénes son los buenos y quiénes los malos.
GAME OF THRONES: Quizás la más fantástica de las series de mi lista, pero con una calidad en sus historias, en sus actuaciones, en sus locaciones, en su fotografía, en sus escenas y en sus efectos especiales, que permiten decir sin dudar que es una de las mejores. Esa combinación de ficción, de dragones, brujería, novela caballeresca, de religión y de política, en esos reinos tan parecidos a la Europa medieval en la disputa por el Trono de Hierro, el máximo posible, es sencillamente fascinante.
SIX FEET UNDER: Se trasmitió en USA entre 2001 y 2005; no entiendo, por qué vine a enterarme de ella hace dos meses. Dos metros bajo tierra, título en español, es una serie que no deja indiferente a nadie, por su temática sobre la cultura de la muerte y las implicaciones para una familia que en su propia casa administra una funeraria y vive de manera singular del negocio de reconfortar a los deudos y despedir a los muertos. “Vivir es esperar la muerte, pero entretenido”; la frase se me ocurrió, producto de una profunda reflexión en la que me he quedado, luego de ver esta impactante serie, donde todos los miembros de la familia Fisher son protagonistas, enseñándonos con sus dramas que no importa cuánto calculemos nuestras acciones, al final siempre seremos una hoja en el remolino de la vida y nuestro destino morir, luego de una suma de casualidades.
Ahí les quedan pues mis entretenciones recomendadas.






