Por James Cifuentes Maldonado
Celebro la iniciativa del Diario del Otún de dedicar, con generosidad, sus páginas para hacer pedagogía con las elecciones que se avecinan, explicando de manera sencilla qué es lo que los colombianos nos jugaremos el próximo 8 de marzo, cuando se elija una nueva conformación del Congreso de la República y además se lleven a cabo las consultas interpartidistas para elegir los precandidatos que, ya con el codiciado rótulo de candidatos, irán a la primera vuelta de la elección del nuevo presidente que se hará en mayo.
En la edición del fin de semana pasado El Diario tituló “La baja cuota del Eje Cafetero en el Senado” abriendo la reflexión sobre la importancia que tiene para un territorio pequeño como Risaralda la elección de los senadores que, de un total de 108 escaños actualmente solo 3 proceden del Eje Cafetero, entre ellos dos de Risaralda. Un dato verdaderamente preocupante si se tiene en cuenta que el otrora poderoso Departamento de Caldas solía tener una bancada parlamentaria de lujo. Al parecer, el Eje Cafetero no solamente es una región propicia para vivir y hacer negocios sino también para sacar votos, lo que se deduce de la cantidad de vallas con rostros de perfectos desconocidos que vienen de otras zonas del país para hacerse contar principalmente en Pereira, Armenia o Manizales, teniendo en cuenta que los senadores se eligen por circunscripción nacional.
Igualmente hizo El Diario una remembranza de los senadores que ha tenido Risaralda en su corta historia político administrativa, que como se entenderá no son muchos, refrescando en mi memoria los que más recuerdo, por lo alto que escalaron y lo influyentes que fueron en la Política Colombiana, Juan Guillermo Ángel Mejía y Rodrigo Rivera Salazar, expresidentes uno del Senado y el otro de la Cámara y, por supuesto, María Isabel Mejía Marulanda que podría decirse fue nuestra “cacica” y representó con sobrada combatividad y dignidad a la mujer cafetera.
Con los demás nombres referidos por el Diario no tengo lío y asumo que haber logrado ser senadores en una región donde eso es tan difícil ya es de por si un logro colosal; por eso es que leí y releí muchas veces el artículo del que les hablo y hasta le puse el buscador al PDF y no podía creerlo, que en esa lista de exsenadores por Risaralda no estuviera Carlos Enrique Soto Jaramillo. Llegué a pensar dos cosas, o que el líder más prominente de la ciudadela Cuba no fue senador o que la perdida de investidura de la que fue objeto le hubiera quitado el honor de ser mencionado por la prensa pereirana. Por eso me fui a Wikipedia para estar tranquilo y me encontré este nada despreciable palmarés para una persona de extracción popular como lo fue Carlos Enrique: Concejal de Pereira, Diputado por la Asamblea de Risaralda, Representante a la Cámara, en estos tres casos por dos periodos, para finalmente llegar al senado donde estuvo entre 2010 y 2017.
Ante el olvido de EL Diario, que espero no haya sido intencional, dejo
esta fe de erratas, como desagravio en el caso del senador Soto (Q.E.P.D.),
querido por unos y odiado por otros, eso ya es del anecdotario, pero senador al
final y mi invitación muy especial a que pensemos muy bien por quien vamos a
votar en Risaralda, si es que queremos volver a tener dos senadores y sobre
todo si queremos que uno de ellos sea mujer. No merecemos menos.






